
Nadie en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot lo tenía previsto. La noche del 13 de mayo, mientras Ed Sheeran desplegaba su característico espectáculo de guitarra y loops en vivo ante un recinto abarrotado, las primeras notas de la colaboración entre Daddy Yankee y Bizarrap —la famosa “BZRP Music Sessions, Vol. 0/66″— comenzaron a sonar. La reacción fue inmediata: miles de teléfonos en alto, gritos ensordecedores y el presentimiento colectivo de algo inusual. Segundos después, Daddy Yankee apareció en el escenario y el Choliseo estalló.
El regreso del llamado “Big Boss” resultó especialmente significativo porque el artista se había despedido oficialmente de los escenarios en diciembre de 2023, precisamente en ese mismo recinto, durante su gira de cierre “La Meta”. Ver a Ramón Luis Ayala Rodríguez —su nombre real— pararse de nuevo bajo las luces del coliseo más emblemático de Puerto Rico fue, para muchos asistentes, un momento que superó cualquier expectativa.
El encuentro no fue improvisado del todo. Según reveló el propio Sheeran en sus redes sociales, fue Daddy Yankee quien propuso la colaboración, una invitación que el británico describió como “inesperada” pero imposible de rechazar. Juntos interpretaron “Sonríele”, el tema más escuchado del álbum “Lamento en baile” (2025), primer trabajo de Yankee desde su conversión espiritual y regreso parcial a la música. Sheeran, que se esforzó por memorizar la letra en español, acompañó cada verso con guitarra en vivo, añadiendo una textura cálida y casi íntima a un tema que nació del fervor religioso del cantante boricua.
Las redes sociales respondieron con velocidad. Videos del momento comenzaron a viralizarse minutos después de la actuación, y expresiones como “histórico”, “el regreso que nadie esperaba” e “inolvidable” inundaron los comentarios. Algunos fanáticos reconocieron no haber podido creer lo que veían: un ícono del reguetón, retirado y enfocado en su fe, compartiendo escenario con uno de los artistas de pop más exitosos del planeta. La combinación resultó tan improbable como genuina.
Para Sheeran, la velada reafirma una trayectoria marcada por la curiosidad musical sin fronteras. El inglés ha colaborado con Shakira, J Balvin, Andrea Bocelli, artistas coreanos e indios, y decenas de nombres emergentes a lo largo del mundo. Cada gira latinoamericana parece traer una nueva sorpresa local. Con el “Loop Tour” aún en marcha —la próxima parada es Bogotá el 16 de mayo, seguida de Lima—, los fanáticos en el continente ya se preguntan qué otro invitado inesperado podría aparecer detrás del escenario.
Daddy Yankee, por su parte, salió del Choliseo entre ovaciones. Sin anuncio, sin campaña de prensa, sin preventa. Solo la música, el público que lo vio nacer como artista y, esta vez, la guitarra de un inglés de pelo rojo acompañándolo en cada nota.