
El halftime show de Bad Bunny en el Super Bowl LX no fue solo un espectáculo musical, fue una verdadera reunión de estrellas. Benito convirtió el escenario en una celebración masiva de la cultura latina y trajo consigo a personalidades del cine, la música, el deporte y el entretenimiento que hicieron del momento algo totalmente inolvidable.
Las sorpresas musicales llegaron con todo cuando Lady Gaga apareció en el escenario para cantar “Die with a Smile” en una versión completamente transformada al estilo salsa. Gaga no solo cantó, se metió de lleno en la vibra del show y hasta bailó “Baile Inolvidable” con Benito, demostrando que tiene flow y puede moverse al ritmo del reggaetón. Esta fue la segunda vez que Gaga participa en un halftime show del Super Bowl, y definitivamente dejó huella nuevamente.
Ricky Martin, otro ícono puertorriqueño, también subió al escenario para interpretar “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”, una canción que critica la gentrificación en Puerto Rico. Ver a estas dos leyendas de la música latina compartiendo el escenario fue un momento cargado de simbolismo y orgullo boricua. Ricky fue quien abrió las puertas para que artistas como Bad Bunny pudieran brillar en escenarios globales.
Pero la cosa no paró ahí. El escenario incluyó una réplica de “La Casita”, esa icónica casa rosa que Bad Bunny usa en sus conciertos y que se convirtió en el lugar donde todas las celebridades se reunieron a bailar. Las cámaras captaron a un grupo impresionante de famosos disfrutando del momento como si estuvieran en una fiesta privada.
Pedro Pascal, la estrella de The Mandalorian y Gladiator II, estuvo bailando en La Casita con toda la energía. Karol G, una de las artistas colombianas más grandes del momento, también se sumó a la fiesta y fue vista perreando junto a los demás. Cardi B apareció acompañada de su pareja Stefon Diggs, receptor de los New England Patriots, mezclando el mundo de la música con el del deporte de una manera increíble.
Jessica Alba, la actriz de Hollywood, también fue capturada por las cámaras bailando sin parar. Young Miko, la rapera puertorriqueña que ha colaborado con Bad Bunny en el pasado, estuvo presente disfrutando del show. La influencer Alix Earle y el empresario David Grutman también se sumaron a la celebración en La Casita.
El mundo del deporte estuvo bien representado. Ronald Acuña Jr., la estrella venezolana de los Atlanta Braves, hizo una aparición que emocionó a los fanáticos del béisbol. Los boxeros puertorriqueños Xander Zayas y Emiliano Vargas aparecieron en una escena surreal donde hicieron sparring en medio de un campo de caña de azúcar mientras Bad Bunny caminaba entre ellos. Esta fue la primera vez en la historia que boxeadores formaron parte de un halftime show del Super Bowl.
Pero quizás uno de los momentos más especiales fue cuando María Antonia Cay, la dueña del icónico bar Toñita’s de Brooklyn, apareció en el show. Este club social latino es un símbolo de la cultura puertorriqueña en Nueva York, y verla allí fue un toque de autenticidad que hizo el show aún más significativo.
Y por si fuera poco, Bad Bunny incluyó un momento totalmente único que nadie vio venir: una pareja se casó legalmente durante el halftime show. Sí, una boda real en medio del Super Bowl. Según el equipo de Bad Bunny, la pareja lo había invitado a su boda, pero él les dio un regalo aún mejor al invitarlos a casarse durante su presentación frente a más de 125 millones de espectadores.
También hubo apariciones del director de orquesta costarricense Giancarlo Guerrero y del grupo Los Pleneros de la Cresta, que le dieron ese toque tradicional de bomba y plena puertorriqueña al show. Cada elemento fue cuidadosamente diseñado para celebrar la cultura latina de una manera auténtica.
Lo que hizo especial este show no fueron solo las apariciones de celebridades. Fue el hecho de que todos, desde las superestrellas de Hollywood hasta los atletas y músicos, estaban allí celebrando genuinamente la cultura puertorriqueña y latina. No fueron cameos forzados ni relleno, sino personas que realmente querían ser parte de este momento histórico.
Bad Bunny demostró que la cultura latina ya no pide permiso para estar en los espacios más grandes del mundo. Simplemente llega, brilla, y todos quieren ser parte de la fiesta.